Un día, muchos años en el pasado, era un hombre muy, muy anciano, que vivía en una casa pequeña y precaria, encima de un acantilado pedregoso en una isla con un faro muy viejo. Era un noche oscura, y un viento rabioso rasgaba por su casa inestable, y el hombre - vamos a llamarlo Paco - tiritaba en su único sillón cerca de la estufa, donde el puso agua para hirviente. Paco suspiro y trató de permanecer tibio con su única manta, que era muy sucia, pero eso no estaba importante porque Paco no durmió mucho. Los días siempre estaban fríos, oscuros, largos, aburridos, y deprimentes, pero todavía Paco fue a su barco pesquero cada día para ir de pescar, su solamente fuente de dinero. El no necesitaba mucho dinero porque vivía una vida muy simple, sin familia o complicaciones, pero necesitaban un poco dinero para sobrevivir. Paco era un hombre solitario, y por eso, muchos días no quería despertarse.
Esta noche fue diferente, pero Paco no sabía esto. El estaba haciendo su té y mirando el cielo ominoso y amenazador cuando vio una luz leve en la distancia. Paco miro al vacío, porque nunca vio luz en la distancia, y por eso estaba muy confundido y un poco asustado. Imagina su sorpresa cuando vio más que una luz - pronto, había centenares - y las luces estaban viajando hacia Paco. El tuvo miedo. Que son las luces? Son piratas? No tengo nada dinero, ni comida, ni nada...el estaba pensando. Pronto el pudo ver los barcos cerca de su isla, y el esperó en su único sillón, con su manta sucia, para el inevitable. De repente el oyó un golpe muy fuerte en su puerto desvencijado. El estaba tiritando y lento, pero seguro caminaba a su puerto. El abrió el puerto con mucho despacio, y tuvo mucha sorpresa cuando vio una mujer guapísima enfrente de su casa manteando una lámpara en una mano y una botilla de vino en otro. Había mucha gente detrás de la chica, y todos estaban manteando una lámpara (la fuente de la luz de la mar) en una mano y una bebida o comida en otro.
--Estamos aquí para la fiesta! ella dijo.
--No estoy seguro que mi casa es el lugar correcto, pero bienvenido, Paco respondió.